Me encanta beber mi propia orina

Me encanta beber mi propia orina

Puede que esto suene raro, pero en los últimos meses he adquirido un exquisito gusto por beber mi propia orina. Incluso disfruto el de otras personas siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos.

Quizás te parezca asqueroso, mi querido lector, pero debes entender que yo pertenezco a una raza avanzada y que estas cosas son comunes en el sitio donde habito.

Mis antepasados descubrieron hace cientos de años que las percepciones de nuestro cerebro no son reales sino más bien aproximaciones bastante desacertadas de lo que es la verdadera realidad.

Según mis estudios de razo-especiología, existe otra especie que conoce este fenómeno cerebral, pero aparentemente, su civilización sigue siendo demasiado arcaica como para aprovechar dicho conocimiento.

Esta especie, conocida como «humanos,» sigue teniendo dificultades para diferenciar la realidad de la percepción (se cree que debido al desarrollo de su cerebro tri-seccionado también conocido como «cerebro triuno»), lo que les hace mantener conflictos internos como el racismo, la división política y la avaricia entre otras incongruencias ideológicas superadas por mi raza hace siglos.

Aparte de los humanos, no sé de ninguna otra especie que conozca las extraordinarias peculiaridades del cerebro, así que a menos que seas uno de los míos, querido lector, me disculpo si te ha causado repulsión conocer mi nuevo gusto por la orina.

Descubrir que la cualidad de «asquerosa» era algo creado por mi cerebro fue naturalmente liberador, por lo que ahora, si me disculpas, iré a mi concina a prepararme un rico Ginpipitonic con extra de urea. ¡Salud!


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