Explicación del post «Me encanta beber mi propia orina»

Explicación del post «Me encanta beber mi propia orina»

¿Pensaste que me había vuelto loco?

¿Quedaste como María Laura que al principio no entendió y al final tampoco?

Aquí te voy a explicar qué quería decir cuando escribí ese post cuyo mensaje principal es:

No todo es lo que parece: incluso lo que ves con tus propios ojos es una realidad «ficticia»

Lo primero a entender es el contexto. ¿Quién escribe ese texto? ¿Desde donde lo escribe? ¿Se supone que soy yo (Alejandro) quien está escribiendo esas palabras o es otra persona?

Con respecto a las primeras dos preguntas: no se sabe.

No se sabe quién lo escribe ni desde donde lo escribe. Por lo que se lee, es un ser de algún lado del universo que se refiere a la humanidad como una «civilización arcaica» y deja entrever que su raza ya ha superado problemas ideológicos como el racismo, la división política y la avaricia.

Entonces, en teoría, no soy yo quién escribe este texto sino una especie de extraterrestre… Interesante.

¿Por qué se me ocurrió escribir tal loquera?

Este es un artículo que hice inspirándome en el estilo de escritura de un autor chino-americano llamado Ted Chiang, quien escribe ciencia ficción de una manera fascinante.

Hace poco leí su libro Exhalación (una serie de historias cortas) donde en varias ocasiones faltan las explicaciones.

Normalmente Chiang empieza una historia sin explicar quienes son los personajes ni donde están. Una de sus historias puede empezar con algo como «bitácora espacial, día 50. Seguimos teniendo problemas con los energúmenos que aparecieron el día que explotó la escotilla izquierda en…».

¿Qué? ¿Día 50? ¿Y los otros 49? ¿Qué energúmenos?

Nada de eso importa. Lo que importa es lo que va a pasar a continuación y todo lo ocurrido anteriormente queda a interpretación del lector.

En el caso del alienígena bebedor de orina, esto fue lo que pasó. No te expliqué de donde viene ni quien es porque eso no importa. Lo importante es lo expuesto a continuación, que es:

Todo lo que creemos «real», «verdadero» o «correcto» no lo es realmente

El protagonista de la historia explica que hace siglos sus antepasados descubrieron una verdad que cambió muchas cosas en su civilización.

En sus palabras: «mis antepasados descubrieron hace cientos de años que las percepciones de nuestro cerebro no son reales sino más bien aproximaciones bastante desacertadas de lo que es la verdadera realidad».

Esto es en realidad un hallazgo de nosotros, los humanos. ¿Alguna vez te has preguntado si todo el mundo ve los colores igual que tú? Yo sí.

De pequeño solía preguntarme si todos veían el color azul exactamente igual que yo. Podía ser que lo que yo veo como «azul» otra persona podía verlo de otra manera y nunca nadie podría saberlo porque nadie puede ver a través de mis ojos.

Si esto no tiene sentido para ti, piensa en los perros, que aparentemente ven en blanco y negro. Que nosotros veamos una pared de color azul y nuestro perro la vea de gris no quiere decir que lo que nosotros vemos está bien y lo que firulays ve está mal, lo que quiere decir es que la pared tiene un color determinado y cada uno lo ve de forma diferente.

Lo interesante es que esto no pasa solo con los colores sino con todo en el mundo y muchas de las percepciones que tenemos están moldeadas por la sociedad.

Por ejemplo, no hay nada malo con ser homosexual y aún así mucha gente critica a los gays. En este caso, lo que pasa es que una gran cantidad de personas apoyan la idea de que ser homosexual es malo por diferentes motivos (religión, moral…) lo que trae como resultado que muchas otras personas lo terminen creyendo.

Esto es un ejemplo extremo, ¿Pero qué hay de otras cosas que prácticamente el 100% de la población considera buenas o malas?

La fidelidad es «buena» porque casi todos estamos de acuerdo en que es buena.

Violar es «malo» porque casi todos estamos de acuerdo en que lo es.

¿Pero que pasaría si viviéramos en una sociedad totalmente diferente donde ser infiel es lo normal y violar fuera un derecho humano?

Esto sería perfectamente posible si los humanos nos hubiéramos desarrollado en otras condiciones, pero eso es un tema para otro día.

El protagonista de nuestra historia explica que gracias a que su especie descubrió esta realidad, hay quienes desarrollaron gustos extremadamente raros como beber su propia orina.

Si no hay bien ni mal, si las cosas «asquerosas» no son realmente asquerosas sino que todo es un invento de nuestra mente, ¿Por qué no beber tu propia orina?

Esta es la premisa del artículo, donde decidí poner como ejemplo algo muy extremo (un extraterrestre que bebe pipí) para demostrar que no hay nada realmente bueno ni realmente malo.

Todo lo que vemos y percibimos en el mundo es una especie de proyección que hace nuestro cerebro y saberlo puede hacer una diferencia enorme en tu vida.

Adicionales

Algo que he notado en la ciencia ficción es que los autores suelen dejar pequeños nuggets de conocimiento en sus historias. No forman parte importante de la trama pero sirven como anzuelo para despertar curiosidad en los lectores.

En el caso de este escrito decidí mencionar el cerebro triuno como ese anzuelo que podría captar la atención de algunos lectores. Si lo has escuchado antes y no recuerdas qué es exactamente, irás inmediatamente a buscarlo en internet y aprenderás algo nuevo. Esa era la intención con esa mención.

Otro guiño adicional fue la mención del «Ginpipitonic con extra de urea», algo totalmente inventado por mí y que sirvió para cerrar el post con algo de humor.

Elegí el gin tonic porque fue el nombre de bebida que mejor pude mezclar con la palabra «pipí» para que el artículo terminara con una idea asquerosa pero divertida de lo que sería la vida si viviéramos según este principio de que no hay nada realmente asqueroso en el mundo.

¿De dónde salió la historia?

Para finalizar esta explicación (súper divertida de escribir, por cierto) quiero decir de dónde saqué la inspiración para escribir esta historia.

Cómo ya mencioné, el libro Exhalación de Ted Chiang me inspiró a crear un artículo de este estilo y la idea del extraterrestre que bebe orina me llegó en la mañana del día en que lo publiqué.

Me estaba duchando y mientras lo hacía vi unas marcas amarillas en el suelo de mi ducha. Pensé que era pipí, pero luego de verlas con más detalle determiné que no lo eran.

Una cosa llevó a la otra y terminé pensando en lo loco que sería que hubiera alguien que bebiera diariamente su propia orina. El resto es historia.

Con esto ya sabes de donde saqué el contexto y la inspiración, ¿Pero cuál fue mi motivación para escribir algo tan raro y no eliminarlo después de que nadie entendiera?

Simple: fue divertido. Mejor dicho, fue extremadamente divertido.

Mientras lo escribía estaba riendo en voz alta pensando en qué pensaría la gente cuando lo leyera.

Cuando hice el montaje de la copa con el bote de orina al lado estaba privado de la risa.

Tengo que aceptar que al momento de crearlo pensé que mucha gente entendería, pero ya que no lo hicieron, este post terminó siendo doblemente divertido porque me permitió revivirlo escribiendo esta explicación (además, fue visto por bastante gente, eso quiere decir que llamó la atención).

Ahora ves por qué escribí una historia de ciencia ficción y no un artículo corriente para explicar mi punto. En la historia gran parte del mensaje estaba implícito y quedaba resumido en unas pocas líneas mientras que con esta manera convencional de explicar el mensaje se vuelve mucho más extenso. Son varios minutos de lectura en lugar de unos pocos segundos.

Si quieres leer el post nuevamente, aquí te dejo el enlace.

¡Que lo disfrutes!

Me encanta beber mi propia orina

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