La terapia es para los locos

La terapia es para los locos

—No lo se Risk, parece falso.

—Es «Rick», no «Risk».

—Lo que sea.

—Deja de hacerte la loca.

—No quiero.

—¿Por qué no?

—Mira, yo sé que tú lo has probado y te ha ido bien, pero yo no soy de andar con misticismos ni cosas raras de autoayuda. Yo resuelvo mis problemas de otra manera.

—¿Y qué manera es esa exactamente, María José?

Noemi dijo esas palabras e hizo una larga pausa. Quería que la pregunta calara profundamente en la mente de María José.

Esperó lo necesario para ver en su cara esas ganas de defenderse con cualquier respuesta ilógica, y sin darle oportunidad de replicar, le dijo:

La terapia NO es solo para los locos. Sí, es cierto que las personas que padecen problemas mentales son quienes más la necesitan, pero eso no significa que no pueda a ayudar al resto de la gente.

—Mira—continuó—, la terapia es parecida a esto que estamos haciendo ahora mismo. Es una charla común y corriente pero en lugar de hablar conmigo estarías hablando con un profesional que no solo tiene años de experiencia resolviendo problemas como los tuyos, sino que además está respaldado por una ciencia que tiene décadas buscando soluciones a todos los conflictos internos que tenemos los seres humanos. ¿No crees que podrías sacar algo bueno de esa experiencia?

—Sí…

Lo dijo con un tono de voz opaco que reflejaba vergüenza y al mismo tiempo preocupación.

—Si te digo la verdad—continuó María José—ya he escuchado antes eso de la terapia. El problema es que no sé mucho del tema y hasta ahora pensaba que era para personas que necesitan resolver un problema específico. Ya sabes, «tengo problemas con mi esposo, voy a terapia». «Sufro ataques de ansiedad, voy a terapia»—dijo mientras hacía un movimiento extraño con sus manos.

—Tienes razón… En parte. Podrías ver la terapia de esa forma, pero es como el mantenimiento de un carro: puedes hacerle sus cambios de aceite constantemente o esperar a que se funda el motor para ver qué fue lo que pasó.

—Suena duro.

—Pero es así. Lo más inteligente, al menos en mi opinión, es hacer los cambios de aceite cuando sea necesario, es decir, ir a terapia de forma preventiva y no correctiva.

Y así siguieron discutiendo el tema a lo largo de la velada. Noemi no sabía si finalmente su amiga le haría caso o no, pero ¿Qué más podía hacer? El mensaje estaba entregado. Su trabajo estaba hecho.

Y tú, ¿Qué harás? ¿Irás a terapia o esperarás a que se funda el motor para ver qué pasó?

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