Por qué permito que sucedan cosas malas

Por qué permito que sucedan cosas malas

Una idea que me maravilló cuando leí La Semana Laboral de 4 Horas fue que, según Tim Ferriss, hay que aprender a permitir que de vez en cuando pasen cosas malas.

Si en ese momento hubiera leído un tuit que dijera «deja que pasen cosas malas» hubiera pensado que era una estupidez, pero en el contexto del libro, este mismo consejo me pareció una perla de conocimiento que espero nunca olvidar.

¿Por qué?

No puedes con todo

El mundo es tan complicado que ni siquiera lo entendemos. Todo lo que sucede está condicionado por lo que pasó antes, y así mismo, lo que está sucediendo ahora mismo condiciona lo que pasará después.

El accidente de tránsito que tuviste hace años no fue un evento aislado. Tuvieron que coincidir cientos—o miles—de eventos previos para que pasara lo que pasó (la hora a la que saliste, el retraso porque no encontrabas las llaves, la mala noche de sueño que tuvo el otro conductor…).

Nada en este mundo sucede por sí solo, o como diría Marco Aurelio:

«Los sucesos posteriores tienen siempre con los precedentes un lazo de coherencia. No son como una serie de enumeraciones aisladas, que solo concurren por necesidad; antes bien, es una concatenación lógica».

Marco Aurelio – Meditaciones

Es una forma medio enredada de decirlo, pero la clave es que todo es una «concatenación lógica» de eventos.

¿Cuántas cosas tuvieron que pasar para que estuvieras leyendo este artículo? No solo se trata de ti, que estás leyendo, sino de mí, que estoy escribiendo. ¿Por qué tengo un blog? ¿Qué me hizo volverme escritor? ¿Por qué hablo de este tema en específico?

Hay infinitas preguntas, pero en este artículo solo voy a responder a esta última.

Qué me hizo hablar de este tema

Una suscriptora de mi lista gratuita de correos (donde se eligen los temas de mis posts) dejó esta recomendación en una encuesta:

Gracias a Caro por esta recomendación.

En este corto texto hay material para hacer al menos 10 posts, pero aquí hablaré de una única cuestión: no hay decisiones buenas ni malas. Solo decisiones.

Esto, que suena muy new age, es una de las enseñanzas más importantes de diferentes corrientes filosóficas, religiones, libros y prácticas espirituales en general: lo que sucede, sucede y ya. No hay por qué lamentarse por lo que ya pasó, o como decimos en Venezuela: lo que viene conviene.

Esto es especialmente verdad en el ámbito de las decisiones. ¿Cómo podemos arrepentirnos por algo que depende de millones de factores de los cuales solo controlamos unos pocos?

Una decisión es casi una adivinanza. Un «si hago X, espero que ocurra Y» pero sin certeza alguna de que vaya a ocurrir. Tú solo puedes jugar tus cartas y esperar lo mejor, pero de ahí en adelante, cualquier cosa puede suceder.

¿Entonces las decisiones no importan?

Toda gran enseñanza llevada al extremo es peligrosa y en este caso el peligro está bastante claro: ¿Cómo es eso de que no hay malas decisiones?

Cualquier persona debería decidir buscando los resultados más favorables para él o ella, para el resto de personas involucradas, y por último, para el planeta en sí (esto último lo aprendí del filántropo billonario John Paul Dejoria).

Claro que hay malas decisiones y en próximos posts hablaré de cómo optimizarlas y evitarlas si es posible, pero mientras tanto, el mensaje de este artículo es que no te arrepientas por antiguas elecciones que trajeron consecuencias negativas. Todos hacemos lo mejor que podemos y en la mayoría de los casos:

  1. Las cosas no dependen tanto de nosotros como pensamos.
  2. Las peores desgracias siempre resultan en las mejores lecciones.

Y si quieres confirmar esto último, te invito a leer mi peor c*gada el 2020. Eso fue una lección que vino de una aparente desgracia.

Todo lo que nos sucede nos forma como personas. Lo bueno y lo malo.

Todas las emociones son necesarias. Las buenas y las malas.

Como dirían los budistas, el dolor es inevitable, así que en lugar de huir de él, aprende a utilizarlo como maestro y extrae de él todas las lecciones que puedas.

No hay decisiones buenas ni malas. Solo decisiones. Tenlo presente y permite que de vez en cuando te pase algo malo para variar. No todo puede ser perfecto, y muchas veces, las más sabrosas alegrías vienen de las más profundas tristezas.


Frases para tuitear:

Toda gran enseñanza llevada al extremo es peligrosa. Clic para tuitear Las peores desgracias siempre resultan en las mejores lecciones. Clic para tuitear

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