—Te lo juro, mi amor. Me sentí como un bicho raro.

—¿Solo por hacer ejercicio en la mañana?

—No fue eso, fue la mirada que me echó.

—¿Qué mirada? Seguro estás exagerando.

—¡No, en serio! Me vio como diciendo «bueno y ¿tú eres loco mijo? Son las diez de la mañana, anda a acostarte».

¿Alguna vez te has sentido como un bicho raro por hacer algo bueno?

Casi todo el mundo incluye en sus metas de Año Nuevo desarrollar hábitos como hacer ejercicio, comer frutas y leer libros, pero al mismo tiempo, están tan acostumbrados a abandonarlas que se sorprenden cuando ven a alguien que ya tiene todas esas costumbres.

¿Por qué?

No conocen el truco

Para dichas personas, los hábitos saludables representan incomodidad.

El ejercicio les recuerda lo agotados que terminan después de cada sesión de entrenamiento. Meditar les recuerda la ansiedad que experimentan cada vez que se sientan a no hacer nada. Leer les recuerda el aburrimiento de los libros que les obligaban a leer en el colegio.

Y el motivo es simple: todos los hábitos comienzan con un corto pero inevitable Período De Adaptación (PDA) que pocas personas llegan a superar.

¿El odio que muchos niños le teníamos a las duchas? Período de adaptación.

¿Ese miedo cuando recién empezaste a manejar bicicleta sin rueditas? Período de adaptación.

¿Lo difícil que fue tu primera semana en tu nuevo trabajo? Período de adaptación.

Además, aplica también para los hábitos negativos:

¿El fuerte mareo que produce el tabaco cuando lo pruebas por primera vez? Período de adaptación.

¿Los nervios al decir tu primera mentira a tus padres? Período de adaptación.

Todos los hábitos y aprendizajes producen un choque con nuestras antiguas costumbres y conocimientos, y a pesar de que todos lo «sabemos», poca gente lo sabe de verdad.

El cambio duele. Molesta. Genera ansiedad. Incluso deprime.

Pero… Todo está en nuestra mente.

La calma después de la tormenta: ¿Qué hay del otro lado del PDA?

Este sufrimiento inicial está relacionado con nuestra eterna búsqueda de la comodidad. Hay dos características presentes en prácticamente todos los humanos:

  1. Tememos lo desconocido.
  2. Odiamos tener miedo.

Por lo tanto: odiamos lo desconocido porque nos produce miedo, y eso es lo que pasa con casi todos los hábitos u obligaciones que queremos llevar a cabo.

La solución es entonces simple: no se trata de reducir o eliminar el período de adaptación, se trata de aprender a soportarlo, porque una vez lo superas (y deja de ser desconocido), es cuando comienza lo bueno.

Es ahí cuando:

Te adaptas tanto al ejercicio que tu cuerpo te lo pide y cuando lo haces, lo disfrutas (seguro que has escuchado a alguien decir esto).

Leer pasa de ser una obligación a uno de tus pasatiempos favoritos al punto de desbancar a Netflix.

Empiezas a amar la comida saludable de tal manera que no entiendes cómo en el pasado podías comer tanta chatarra.

Y en general, empiezas a adquirir hábitos como loco/a porque descubres que después de ese amargo período de adaptación se encuentran los dulces frutos de tu esfuerzo.

Asimismo, las constantes obligaciones de las que sueles huir dejan de ser tan intimidantes porque entiendes que una vez te pongas manos a la obra, el resto será más fácil.

Esta es otra curiosidad del PDA: no solo funciona en lo macro, con hábitos o actividades que toman meses o años para ser implementadas, sino también en lo micro, ya que incluso las tareas que podemos terminar en un par de horas suelen presentar un pequeño PDA que debe ser superado antes de empezar a disfrutar lo que estamos por hacer.

El origen del Período De Adaptación

Este turbulento principio donde todo nos parece incómodo e innecesario proviene de la mismísima condición humana: somos flojos (perezosos) por naturaleza.

Aunque existen muchas personas que no tienen ni una gota de flojera en su cuerpo y todos tenemos nuestros momentos de hiperactividad de vez en cuando, los instintos de ser humano suelen inclinarse más hacia el ahorro de energía que hacia el desgaste.

Desde el punto de vista evolutivo[1]Asumiendo que crees en la evolución. Si no cree en ella puedes saltar esta sección del artículo sin problemas tiene sentido que una vez tengamos nuestras necesidades básicas cubiertas (alimento, agua y refugio) no queramos mover ni un dedo. La especie humana tiene cientos de miles de años sobre la tierra y solo desde hace un par de siglos vivimos en esta abundancia extrema donde tenemos acceso a todo lo que necesitamos en cantidades industriales.

Nuestros antepasados vivían en un mundo muy diferente al nuestro donde derrochar energía podía significar la muerte en períodos de escases.

Por lo tanto, todos somos descendientes de esos precavidos humanos que hicieron solo el mínimo esfuerzo posible y sobrevivieron a las sequías, las tormentas o los largos viajes en búsqueda de alimento. El resto, que corría, bailaba y hacía ejercicio incluso cuando no era necesario, murió sin dejar descendencia y sus genes desaparecieron de la faz de la tierra.

De ahí viene nuestra tendencia a ser flojos: nuestros antepasados valoraban su energía y no se movían de si sitio a menos que fuera necesario.

Nota: esta teoría está basada en el consumo de libros, podcasts entrevistas y demás fuentes de información de autores e historiadores que se dedican a discutir teorías evolutivas. Es posible que las afirmaciones realizadas no sean totalmente acertadas.

¿Y qué pasa en el presente?

Actualmente no tenemos los mismos problemas que nuestros antepasados porque en lugar de escasez vivimos en una abundancia sin precedentes. En lugar de evitar movernos, deberíamos hacer lo posible para movernos lo más que podamos y así consumir el enorme exceso de calorías[2]Las calorías son a la energía lo que el «metro» a las distancias, el «gramo» a los pesos y el «litro» a los volúmenes que tenemos en nuestros cuerpos.

Las cosas se han invertido y no solo podemos movernos más, sino que también podemos utilizar más nuestro cerebro (que consume enormes cantidades de energía) para solucionar problemas y desarrollar nuestro máximo potencial.

Hace 50.000 años era una locura que quisieras trotar en las mañanas antes de salir a recolectar comida. Hoy en día la locura es que no salgas a trotar de vez en cuando antes o después de trabajar.

Irónicamente, a pesar de que nuestro cuerpo tiene más energía que nunca, nuestros instintos no evolucionan tan rápido como la industria alimentaria, la construcción o la tecnología.

Tenemos neveras repletas de alimentos y aun así queremos pasar nuestros días acostados, y si a eso le sumamos la espectacular cantidad de distracciones que tenemos a nuestro alcance, ¿Por qué querría alguien ponerse a hacer ejercicio o limpiar su departamento?

Lo que vivimos es normal. Es un simple período de adaptación que tenemos que sufrir como especie antes de dar el próximo paso.

Quizás nuestros descendientes dentro de 10.000 años sean mega productivos y ni siquiera tengan la necesidad de dormir, pero lastimosamente… Esa no es nuestra realidad.

Lo bueno es que aunque nuestros instintos no nos motiven a trabajar, somos completamente capaces de adecuarnos a una vida activa y enérgica.

Afortunadamente el PDA es un insignificante precio a pagar a cambio de la satisfacción que produce el adquirir un nuevo hábito o llevar a cabo una tarea tediosa. Aprende a soportarlo y abrirás las puertas de la realidad que deseas construir.

El principio del hábito/obligación es la tormenta, donde todo es complicado e irritante, pero luego de esa corta tormenta, te encuentras en otro plano:

Tu vida da un paso hacia adelante, grande o pequeño, y ya no hay vuelta atrás a menos que tú lo decidas.

Es como una actualización de software, solo que la forma de actualizar el software de nuestro cerebro es poco a poco en lugar de inmediatamente como lo hace nuestro teléfono o computadora.

A lo largo de los últimos años he adquirido hábitos que me hacen infinitamente más feliz. Algunos de ellos son:

Y muchos otros no tan sencillos de describir como por ejemplo, desafiar mis propios pensamientos para reducir las mentiras que me digo a mí mismo o ponerme en los zapatos de todas y cada una de las personas con las que interactúo para tener más y mejores relaciones.

Lo mejor: he adquirido el hábito de adquirir hábitos, y eso es lo que tú quieres también.

Quizás lo tuyo va por otro lado y quieres aprender a hacer magia con cartas o correr maratones. Si ya lo sabes, eso está genial.

Ahora tu misión es prepararte para sufrir y superar el período de adaptación. ¿Cómo debes hacerlo?

Cómo superar el PDA

Aunque es diferente para cada persona, hay un consejo que resalta entre todos por ser el principal y más efectivo: usa tu creatividad.

Cada quien tiene su propia rutina, obligaciones, personalidad, recursos, necesidades, preferencias… Todo a su medida, por lo que el proceso de superar el Período De Adaptación será diferente en cada caso empezando porque no todos lo sufrimos de la misma manera.

Hay quienes están acostumbrados desde niños a superar dificultades y hay quienes tuvieron padres consentidores que nunca les inculcaron ningún tipo de disciplina. Todo esto influye a la hora de superar el PDA.

Es por esto que debemos ser creativos: adquirir información relacionada e ingeniar soluciones originales dependiendo de nuestra situación personal.

Sin embargo hay recomendaciones generales que todo el mundo puede utilizar y obtener enormes resultados en poco tiempo. Algunas de las que yo utilizo y que tú también puedes aprovechar son:

Recomendación adicional

Hay un sencillo hábito que no requiere esfuerzo físico, experiencia ni grandes inversiones de dinero y potenciará notablemente tu capacidad de superar PDAs: escribir en un diario.

Para quienes no lo saben, hay magia en la escritura. Escribir nuestras ideas en papel es uno de los métodos más poderosos para entendernos a nosotros mismos y teniendo en cuenta que superar PDAs requiere grandes cantidades de ensayo y error, un registro escrito de tus pensamientos puede ser invaluable a lo largo del proceso.

Dicho registro no será utilizado de forma rígida y analítica. No te recomiendo que escribas con la intención de hacer una tabla de Excel y dar puntajes a tus sensaciones, frustraciones y progresos. Sería poco realista decir que una persona normal podría/debería hacer esto.

Tu diario solo debe ser utilizado como una herramienta para apoyar a tu consciencia. No es lo mismo pasar tres días frustrado por tu estancamiento en el gimnasio que pasar tres días escribiendo acerca de la frustración que te genera dicho estancamiento.

El solo hecho de escribirlo te ayudará a reconocer qué es exactamente lo que te frustra, y si eres lo suficientemente autocrítico/a, también te ayudará a determinar cuáles son los errores que estás cometiendo.

Esto te dará un poderoso impulso a la hora de lograr objetivos y ni siquiera hace falta que vuelvas a leerlo luego. Escribirlo y echarlo a la papelera es igual de válido que guardarlo para la posteridad.

Los pensamientos son escurridizos y la capacidad que tenemos para mentirnos a nosotros mismos[3]En otras palabras, inventarnos excusas que nos sonarían tontas si alguien más las utilizara es espectacular. Es por eso que la mejor forma de analizar algo es escribiéndolo. Si no lo haces, se queda revoloteando en tu mente sin que puedas mirarlo de frente, entenderlo ni resolverlo.

Si lo escribes, lo observas. Si lo piensas, te persigue.

Ahora que hemos hablado de todas las buenas prácticas para superar el Período De Adaptación y adquirir hábitos, hablemos rápidamente de las malas prácticas que muchos acostumbramos a utilizar. Esto es lo que no debes hacer si quieres superar tus PDAs.

La peor forma de superar el PDA

Nuestra forma de actuar puede hacer que el PDA se acorte y simplifique o se alargue y complique. Esto último fue lo que me pasó cuando tenía 19 años.

A esa edad era más delgado que un palo de escoba y tenía en mente un objetivo ambicioso: quería dejar de ser «el flaco». Para lograrlo me inscribí en el gimnasio con un amigo y empezamos a entrenar cinco días a la semana a fin de de ponernos buenos lo más rápido posible.

Por sorpresa para todos, yo resulté ser constante con el ejercicio a pesar de que toda mi vida lo había odiado. Lo hacía todas las tardes después de mis clases de ingeniería y de vez en cuando en las mañanas si tenía que estudiar o jugar fútbol sala en la universidad.

Al principio fue fácil porque estaba emocionado, pero incluso después de los primeros meses, cuando cada entrenamiento se había convertido una tortura para mí, me mantuve firme en mi misión sin importar el sufrimiento que esto significara. Estaba encaminado al éxito y no iba a permitir que nadie me frenara.

En los primeros ocho meses no subí ni un kilo.

Ni uno. Estaba igual de flaco que antes y ahora era peor porque mis amigos se burlaban diciéndome que estaba perdiendo mi tiempo y dinero en el gimnasio—lo que no era del todo falso ya que no estaba consiguiendo lo que buscaba.

El punto de inflexión llegó un día en el que decidí buscar una rutina de piernas para hacer esa misma tarde.

En esa época solía probar ejercicios diferentes cada semana[4]Más adelante aprendí que esto era un error que normalmente copiaba a las personas avanzadas de mi gimnasio. Si veía a alguien fuerte y musculoso haciendo algo raro y complicado, con casi total seguridad yo estaría haciendo lo mismo a la semana siguiente de haberlo visto.

Pero ese día fue distinto. Tenía unos minutos antes de salir a entrenar y pensé «¿Por qué no?», así que entré al Santo Grial de la información fitness (YouTube) y escribí en el buscador «rutina de piernas» para ver si conseguía algún nuevo movimiento que pudiera añadir a mi ya rebuscada rutina de siempre.

Finalmente encontré un video llamado «rutina de piernas para máximos resultados» o algo por el estilo y entré emocionado esperando encontrarme con un youtuber promedio de los que cuenta su experiencia y da consejos para lograr lo que él logró. Según mis conocimientos del momento, esto debía ser suficiente como para conseguir lo que quería.

Mi sorpresa llegó cuando me encontré con un joven entrenador que no solo hablaba como todo un profesional del deporte, sino que a diferencia de la mayoría de los entrenadores, también sabía explicar de forma sencilla y convincente los términos y datos científicos que otros sobre-complicaban o simplemente no mencionaban[5]Este youtuber es David Marchante, y su canal PowerExplosive es hoy en día uno de los más grandes y reconocidos en el mundo fitness de habla hispana. Mega recomendado.

Tras ver este video terminé tan motivado como avergonzado. En solo 10 minutos este youtuber me hizo ver que mi técnica en todos los ejercicios de piernas era incorrecta.

Antes de verlo no entendía cómo era posible que no hubiera visto resultados después de ocho meses entrenando, pero después de esta bofetada de realidad, lo que no entendía era cómo no me había lesionado después de tanto tiempo poniendo mis músculos y articulaciones en situaciones comprometedoras.

Esa tarde fui a entrenar con una mentalidad completamente diferente y de ahí en adelante me convertí en un adicto a aprender de fitness en YouTube. Luego fui siguiendo cuentas de entrenadores y fisicoculturistas en otras redes sociales y antes de poder darme cuenta, me había convertido en una especie de experto del ejercicio dentro de mi grupo de amigos al que muchos hacían preguntas relacionadas al gimnasio y la alimentación.

Con este enfoque subí 15 kilos en los siguientes 12 meses. Se acabaron las burlas, llegaron los halagos, dejé de ser «el flaco» y me convertí en lo que siempre había querido ser: alguien orgulloso de su cuerpo que pudiera quitarse la camisa sin miedo a que otros burlaran o rieran a escondidas.

Aun así, lo más importante no fueron los 15 kilos, que me cayeron de maravilla.

El mayor premio que obtuve de esta experiencia fue descubrir que el enfoque pasivo que tenía anteriormente era una vía directa hacia el fracaso y la frustración no solo en el fitness, sino en cualquier ámbito de la vida incluidas mi carrera universitaria, mi capacidad de conseguir pareja, mi relación con mi familia y mi situación económica.

Si quería mejorar, debía crecer, y si quería crecer, no podía seguir esperando a que las cosas se solucionaran por sí mismas utilizando la misma información que siempre había tenido.

El crecimiento es un proceso activo en el que debemos estar en constante aprendizaje.

Hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes es la definición de locura, según dice la famosa frase de Albert Einstein[6]Cabe destacar que hace tiempo leí un artículo donde se explicaba que a Einstein se le han atribuido miles de frases que en realidad nunca dijo. Esperemos que esta sí la haya dicho él.

En mi caso con el gimnasio, el PDA fue extremadamente largo y complicado (tanto física como emocionalmente) porque nunca me digné a abrir YouTube y buscar un video decente que me enseñara cómo hacer los ejercicios. Pensaba que con lo que hacía era suficiente y que si seguía así, en algún momento lo lograría.

Esto fue un error. Una costosa equivocación que afortunadamente trajo consigo una valiosa enseñanza.

Para resumir esta sección: la peor forma de superar un PDA es con un enfoque pasivo donde esperamos que las cosas se resuelvan por sí solas y nosotros salgamos victoriosos cometiendo los mismos errores de siempre.

Para triunfar sobre el Período De Adaptación necesitamos utilizar nuestra agilidad mental y creatividad a fin de obtener información, procesarla y convertirla en soluciones originales. Haciendo esto puedes desarrollar todos los hábitos que quieras y cada día que pase adquirirlos será más sencillo.

Advertencia

Así como obtener nueva información es crucial, demasiada información puede llevarnos a perder el foco.

Este fue otro proceso que también tuve que superar en el gimnasio cuando luego de tener conocimientos más avanzados empecé a olvidarme de lo básico, lo que daba los mayores resultados con el menor esfuerzo.

Más adelante escribiré en profundidad de estas pérdidas de foco porque actualmente las sigo sufriendo. No sería justo escribir acerca de esto cuando aún tengo profundos problemas relacionados con el exceso de información.

Así que para no dar consejos de un tema que no manejo por completo, me limitaré a dar una recomendación que funciona en todos los casos: el poder está en el balance.

Ni mucha información, ni tan poca. Lo necesario para ver resultados y mantenerte motivada/o. Más que eso podría ser dañino y menos te mantendrá dentro del PDA por el resto de la eternidad.

3 hábitos sencillos para practicar tu resistencia al PDA

Uno de los beneficios de conocer la existencia del Período De Adaptación es que puedes comenzar a probar formas creativas para controlarlo. Al igual que un músculo, la resistencia al PDA puede ser entrenada y fortalecida con la práctica.

Lo mejor de todo es que esta habilidad es transferible entre hábitos y por lo tanto la misma fortaleza que desarrollas para despertarte temprano te servirá para la alimentación saludable, la lectura y la regulación de tu atención.

Tu resistencia al PDA será mejor ejercitada si empiezas con actividades «duras» como el ejercicio físico, pero si este te intimida tanto que siempre lo evitas, será mejor que comiences por otra cosa.

Es por eso que una forma inteligente de enfrentar el proceso es comenzando por hábitos menos exigentes pero con mayores probabilidades de que los llevemos a cabo.

Aquí te dejo mis tres recomendaciones favoritas.

1. Organiza tus comidas

Organizar tus comidas significa hacer una planificación semanal de lo que vas a comer cada día y seguirlo al pie de la letra. Suena fácil, pero no lo es tanto.

Seguro te tomará varias semanas llegar al punto en el que sigues tu planificación a la perfección. Este proceso será ligeramente frustrante y desesperante al principio pero al final terminará por ser espectacularmente satisfactorio.

No solo fortalecerás tu capacidad de soportar el Período De Adaptación, sino que tendrás más energía y tu organismo funcionará mejor por el simple hecho de comer comidas más nutritivas y hechas en casa. Esto último de por sí solo ya hace que el esfuerzo valga la pena.

Aquí tienes algunas pautas para iniciarte en este hábito:

Puedes simplificarlo o complicarlo cuanto quieras. Solo apúntate al hábito y busca esa semana perfecta a como de lugar.

2. Estira/Camina

Esta es la versión para principiantes del ejercicio de pesas y debe ser apreciada aunque no cambie nuestro cuerpo de forma tan dramática.

Todos queremos un cuerpo de playa lo más rápido posible, el problema es que odiamos tanto el entrenamiento de fuerza que conseguirlo parece algo reservado para unos pocos bendecidos con el don de disfrutarlo—algo totalmente falso.

Estirar o caminar, por otro lado, son dos tipos de ejercicio bastante sencillos y relajantes. Cualquiera puede hacerlos y practicar con ellos su resistencia al PDA.

La intención es que los incluyas en tu rutina diaria y los utilices para mejorar tu constancia, solo eso. El reto no es llegar a hacer posiciones de yoga complicadas ni caminar una cierta cantidad de kilómetros, es mantener un racha de días seguidos haciendo ejercicio y nada más.

Tu misión es proponerte una cantidad de sesiones semanales, por ejemplo 3 veces a la semana, y cumplirla por dos, tres o cuatro meses.

Estas actividades son tan sencillas que su mayor beneficio será ayudarte a reconocer tus propias excusas. Si hay semanas en las que no cumples sabrás que sigues en el Período De Adaptación y que todavía te falta aprender y probar cosas nuevas antes de poder decir que «las dominaste».

Pautas para el estiramiento/caminata:

3. Quietud

Este es el hábito por excelencia para desarrollar tu resistencia al PDA. De hecho, la quietud es prácticamente puro PDA en sí misma, la más directa expresión de una actividad a la que hay que adaptarse.

La quietud ha sido estudiada por miles de años y ha recibido muchos nombres, de los cuales el más famoso es «meditación». Antes de complicarnos la vida con alguna extraña explicación, resumiré en menos de una línea el procedimiento completo: siéntate a no hacer nada y listo.

No hace falta que creas en ningún Dios ni agente sobrenatural para quedarte quieto y sin distracciones por unos minutos al día. Ten en mente que esta es una práctica respaldada por la ciencia por sus innegables beneficios para el cerebro y su composición.

La quietud se merece un artículo por sí sola y más adelante escribiré dicho artículo, pero mientras tanto, puedes leer una explicación más detallada en el post Cómo liberarte de los pensamientos que te atormentan en 5 pasos en la sección [Paso 4] Ármate: la quietud como método para regular tu atención.

Échale un vistazo y comienza a practicarla. Tu resistencia al PDA aumentará considerablemente si la tomas en serio.

Hablando de tomar en serio, llegó el momento de cerrar este artículo con algo que ya fue mencionado pero que amerita una sección particular. Si sigues todos los pasos descritos hasta ahora puedes llegar a adquirir un par de hábitos, pero todo puede irse fácilmente por la poceta (retrete) si no tienes cuidado con…

Las excusas: el veneno de los hábitos

Ni el mejor de los psicólogos, ni el más experto coach ni el mejor autor del planeta pueden convencerte de hacer algo si tú no quieres hacerlo. Las excusas que utilizamos son una indiscutible señal de lo que queremos y no queremos hacer.

Aunque normalmente las llamemos «motivos» o «razones», la mayoría de las justificaciones que nos damos a nosotros mismos para no hacer algo son simples excusas. No hay nada que reprochar puesto que todos las usamos con frecuencia y nadie nos enseña a reconocerlas, pero ten en cuenta que el exceso de trabas es la principal causa por la que algunos hábitos parecen imposibles de adquirir.

Entendiendo las excusas

Todo lo que podemos entender lo podemos resolver. Las excusas no son la excepción.

Estas suelen ser vías de escape que nos «rescatan» de la incomodidad, algo que rara vez es beneficioso debido a la que la incomodidad y las dificultades son alertas que nos indican los puntos débiles que debemos fortalecer para crecer.

Por lo tanto, una vida llena de excusas y vacía de incomodidad es una vida sin crecimiento, y como todos sabemos por experiencia, la falta de crecimiento conduce tarde o temprano a la infelicidad.

Así como las dificultades señalan puntos débiles, las excusas señalan miedos. A veces grandes, como el que provoca renunciar a un trabajo que odiamos y respondemos con excusas como «lo haré en un par de años cuando la economía mejore», y a veces pequeños, como el que produce salir a trotar temprano en la mañana y respondemos con excusas como «esta semana he trabajado mucho y necesito descansar».

Reconocer que las excusas señalan nuestros miedos es complicado porque a casi nadie le gusta aceptar que le tiene miedo a cosas como hacer ejercicio, invitar a una mujer a salir, organizar sus finanzas o practicar la quietud.

Algunos pocos lo aceptarían con gusto y su problema es que no saben cómo determinar cuándo tienen miedo[7]Este es mi caso personal la mayoría de las veces.

Sea cual sea tu caso, la idea es que aprendas a determinar cuáles son tus excusas más comunes y a indagar en tu propia mente dónde está tu miedo, grande o pequeño.

Esto toma tiempo, práctica e intención. Lo bueno es que una vez se comienza, se vuelve sencillo y genuinamente beneficioso.

Cómo eliminar las excusas

Con el tiempo aprenderás a reconocerlas en ti misme[8]Lenguaje inclusivo. Ese es el primer paso.

Luego viene el proceso de exterminación. ¿Cómo eliminarlas?

Exterminar tus excusas depende de dos factores principales:

  1. Qué tanto las pones a prueba.
  2. Qué tan seguido lo haces.

Si por ejemplo reconoces que utilizas constantemente La Excusa Universal («no tengo tiempo»), el próximo paso es poner a prueba esa afirmación. Decir que no tienes tiempo es una cosa. Que realmente no lo tengas es otra.

En este caso particular existen varias acciones lógicas a llevar a cabo: organizar tu agenda si es que la tienes, determinar qué tanto tiempo inviertes en actividades no productivas como ver la tele y revisar compulsivamente tus redes sociales, mejorar tu sueño para tener más energía en el día y necesitar menos descanso, eliminar actividades basura que no disfrutas…

Cada vez que digas «no tengo tiempo» deberías poner esa afirmación a prueba de forma sincera, lo que nos lleva al siguiente factor importante: la constancia.

Como todo lo bueno en la vida, eliminar las excusas de tu vida es un proceso progresivo. Al principio te creerás todo lo que dices y solo con la práctica repetida aprenderás a ver la naturaleza de tus propias mentiras.

Lo único que necesitas es estar cada vez más pendiente de todos los motivos por los que dices que no puedes o no quieres hacer algo hasta llegar al punto en el que no te crees nada a ti mismo hasta que no lo pongas a prueba. Si consigues esto, tu problema de excusas se convertirá en un ejercicio para detectar tus miedos, y una vez conozcas tus miedos, podrás finalmente comenzar a trabajar en ellos.

Aclaratoria: hay excusas totalmente valederas que por más que pongas a prueba, siguen manteniéndose firmes. A esto sí le podemos llamar motivos o razones.

Cabe destacar que rara vez algo que parece una excusa termina siendo un motivo real, pero para evitar ser extremistas, es mejor aclarar que los verdaderos beneficios de esta práctica están en el punto medio donde no nos mentimos a nosotros mismos pero tampoco decimos que sí a todo solo porque «nosotros no usamos excusas».

Dicho de otra forma, el poder está en el balance.

Recursos de alejandroluis.com para vencer el PDA y adquirir nuevos hábitos

Ahora que leíste este artículo hasta el final, seguro has tenido un par de ideas o incluso revelaciones con respecto a tus hábitos y el Período De Adaptación. Llegó la hora de tomar acción.

En alejandroluis.com tienes acceso a dos recursos que puedes utilizar para iniciarte en uno de los hábitos más importantes, beneficiosos y gratificantes: el ejercicio.

Dichos recursos son:

1. De Flaco a Fitness con el Menor Esfuerzo Posible

Tras muchos problemas de autoestima relacionados con mi cuerpo delgado, un día me inscribí en un gimnasio de mi ciudad con la intención de subir de peso. Mi misión: dejar de recibir burlas. Eso sería suficiente.

Seis años y 15 kilos después, decidí escribir este libro para contar todo lo que aprendí en el proceso y señalar graves errores que pude haber evitado si hubiera tenido una guía sencilla acerca del aumento de masa muscular y pérdida de grasa.

En De Flaco a Fitness con el Menor Esfuerzo Posible no hay vocabulario complicado. En este ebook hablo directamente con el lector explicando desde cero todo lo necesario para subir o bajar de peso de la única forma que tiene sentido: poco a poco, enfocándose en las bases y sin sufrir en el camino.

El mayor problema con el aumento de peso es la falta de conocimientos, así que si eres delgado y quieres lograr lo que yo logré hace más de seis años, este ebook es para ti.

No pierdas tu tiempo, esfuerzo e ilusión luchando por conseguir al «entrenador perfecto» o al influencer que vendrá a salvarte la vida.

Toma el control de tu situación aprendiendo todo lo que necesitas en un solo lugar y deja de ser «el flaco» o «la flaca» de tu grupo de amigos.

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2. 3 pasos para empezar a ser fitness sin moverte de donde estás – Guía gratuita

Esta corta y dinámica guía gratuita te servirá para dar el primer paso que tanto te ha costado dar.

3 pasos para empezar a ser fitness sin moverte de donde estás es un ebook diseñado para esas personas que odian el ejercicio físico pero saben que deberían hacerlo igualmente. Lo mejor de todo es que está dividido en tres consejos simples que literalmente puedes seguir sin moverte de tu sitio y con ello empezarás a ser «fitness» antes de hacer tu primera sentadilla.

La mejor forma de adquirir este hábito es con creatividad, y si eso es lo que quieres, esta guía es para ti.

Descarga aquí la guía gratuita 3 pasos para empezar a ser fitness HOY sin moverte de donde estás.

Conclusiones

Cualquier hábito que quieras adquirir está a tu alcance si tan solo estás dispuesta/o a superar un corto pero desagradable período de adaptación. Lograrlo puede ser complicado, pero siempre, siempre vale la pena.

Del otro lado del dolor se encuentran los dulces frutos de tu esfuerzo y nada en esta vida es más gratificante que adquirir un hábito positivo que estará contigo por el resto de tus días.

Para superar este Período De Adaptación, o PDA, deberás ser sumamente creativo/a. La frustración inicial nos ataca a todos de forma diferente y es deber de cada quien descubrir cuáles son sus fortalezas, debilidades y métodos preferidos para enfrentar el proceso y superarlo con determinación.

Hay hábitos cuyo PDA es más intenso que el de otros, la buena noticia es que indiferentemente del hábito que desarrollemos, la práctica de soportar la adaptación es universal. Sea haciendo ejercicio, meditando o practicando el atrapar las excusas que nos decimos a nosotros mismos, la fortaleza mental que adquirimos nos ayuda con cualquier otra costumbre que deseemos incluir en nuestras vidas.

Algunos hábitos sencillos con los que puedes comenzar son:

Nunca debes olvidar que la peor forma de superar el PDA es con un enfoque pasivo, esperando a que las cosas se soluciones por sí solas mientras tú sigues haciendo lo mismo que has hecho hasta el momento.

El crecimiento es un proceso activo en el que debemos estar en constante aprendizaje y si tú quieres crecer en los aspectos que te están frenando, es hora de ponerte manos a la obra reconociendo dónde están tus puntos débiles y determinando qué puedes hacer para fortalecerlos. Escribir en un diario es una práctica encarecidamente recomendada para este propósito.

Asimismo, es importante recordar que las excusas son el veneno de los hábitos.

El primer paso es reconocer que muchos de los «motivos» por los que no haces lo que deberías hacer son en realidad vías de escape a tus miedos. Una vez consigas esto, se inicia el proceso de eliminación de excusas donde debes:

  1. Ponerlas a prueba.
  2. Hacerlo constantemente.

De esta manera limpiarás tu vida de trabas y te permitirás por fin tomar las acciones que necesitas tomar.

Siempre que se trate de hábitos sentirás dolor, pasarás vergüenzas, el tiempo se hará eterno y querrás abandonar, pero asimismo, una vez superada la tormenta, te reirás de todo esto así como te ríes de las antiguas «desgracias» que más adelante se convirtieron en las mejores lecciones de tu vida.

Un hábito al año te convertirá en la persona que quieres ser.

¿Qué sería de tu vida si en los próximos tres años pudieras adquirir esos tres hábitos que cada diciembre escribes en tu lista de metas de Año Nuevo?

Notas

Notas
1 Asumiendo que crees en la evolución. Si no cree en ella puedes saltar esta sección del artículo sin problemas
2 Las calorías son a la energía lo que el «metro» a las distancias, el «gramo» a los pesos y el «litro» a los volúmenes
3 En otras palabras, inventarnos excusas que nos sonarían tontas si alguien más las utilizara
4 Más adelante aprendí que esto era un error
5 Este youtuber es David Marchante, y su canal PowerExplosive es hoy en día uno de los más grandes y reconocidos en el mundo fitness de habla hispana. Mega recomendado
6 Cabe destacar que hace tiempo leí un artículo donde se explicaba que a Einstein se le han atribuido miles de frases que en realidad nunca dijo. Esperemos que esta sí la haya dicho él
7 Este es mi caso personal la mayoría de las veces
8 Lenguaje inclusivo

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