Cómo convierto las obligaciones en placeres ejercitando mi fuerza de voluntad

Cómo convierto las obligaciones en placeres ejercitando mi fuerza de voluntad

—Te lo juro, mi amor. Me sentí como un bicho raro.

—¿Solo por hacer ejercicio en la mañana?

—No fue eso, fue la mirada que me echó.

—¿Qué mirada? Seguro estás exagerando.

—¡No, en serio! Me vio como diciendo «bueno y ¿tú eres loco mijo? Son las diez de la mañana, anda a acostarte.»

¿Alguna vez te has sentido como un bicho raro por hacer algo bueno?

Casi todo el mundo incluye en sus metas de Año Nuevo desarrollar hábitos como hacer ejercicio, comer frutas y leer libros, pero al mismo tiempo, están tan acostumbrados a abandonarlas que se sorprenden cuando ven a alguien que ya tiene todas esas costumbres.

¿Por qué?

No conocen el truco

Para dichas personas, los hábitos saludables representan incomodidad.

El ejercicio les recuerda lo agotados que terminan después de cada sesión de entrenamiento. Meditar les recuerda la ansiedad que experimentan cada vez que se sientan a no hacer nada. Leer les recuerda el aburrimiento de los libros que les obligaban a leer en el colegio.

Y el motivo es simple: todos los hábitos comienzan con un corto pero inevitable período de adaptación que pocas personas llegan a superar.

¿El odio que muchos niños le teníamos a las duchas? Período de adaptación.

¿Ese miedo cuando recién empezaste a manejar bicicleta sin rueditas? Período de adaptación.

¿Lo difícil que fue tu primera semana en tu nuevo trabajo? Período de adaptación.

Además aplica también para los hábitos negativos:

¿El fuerte mareo que produce el tabaco cuando lo pruebas por primera vez? Período de adaptación.

¿Los nervios al decir tu primera mentira a tus padres? Período de adaptación.

Todos los hábitos y aprendizajes producen un choque con nuestras antiguas costumbres y conocimientos, y a pesar de que todos lo «sabemos», poca gente lo sabe de verdad.

El cambio duele. Molesta. Genera ansiedad. Incluso deprime.

Pero… Todo está en nuestra mente.

La calma después de la tormenta

Este sufrimiento inicial está relacionado con nuestra eterna búsqueda de la comodidad.

Hay dos características presentes en prácticamente todos los humanos:

  1. Tememos lo desconocido.
  2. Odiamos tener miedo.

Por lo tanto: odiamos lo desconocido porque nos produce miedo, y eso es lo que pasa con casi todos los hábitos.

La solución es entonces simple: no se trata de reducir o eliminar el período de adaptación, se trata de aprender a soportarlo, porque una vez lo superas—y deja de ser desconocido—, es cuando comienza lo bueno.

Es ahí cuando:

Te adaptas tanto al ejercicio que tu cuerpo te lo pide y cuando lo haces, lo disfrutas (seguro que has escuchado a alguien decir esto).

Leer pasa de ser una obligación a uno de tus pasatiempos favoritos al punto de dejar de lado a Netflix.

Empiezas a amar la comida saludable de tal manera que no entiendes cómo en el pasado podías comer tanta chatarra.

El principio del hábito es la tormenta, donde todo es complicado e irritante, pero luego de esa corta tormenta, te encuentras en otro plano: tu vida dio un paso hacia adelante (grande o pequeño) y ya no hay vuelta atrás a menos que tú lo decidas.

Es como una actualización de software, pero la forma de actualizar el software de nuestro cerebro es poco a poco en lugar de inmediatamente como lo hace nuestro teléfono o computadora.

A lo largo de los últimos años he adquirido hábitos que me hacen infinitamente más feliz. Algunos de ellos son:

  • Los mencionados hacer ejercicio, cuidar lo que pongo en mi plato y leer libros.
  • Meditar.
  • Tomar duchas de agua fría (saludable por diferentes motivos).
  • Dejar por siempre la Coca-Cola.
  • Optimizar mi descanso.
  • Escribir en mi diario.

Y muchos otros no tan sencillos de describir como por ejemplo, desafiar mis propios pensamientos para reducir las mentiras que me digo a mí mismo o ponerme en los zapatos de todas y cada una de las personas con las que interactúo.

Lo mejor: he adquirido el hábito de adquirir hábitos, y eso es lo que tú quieres también.

Quizás lo tuyo va por otro lado y quieres aprender a hacer magia con cartas o correr maratones.

Bien, ya sabes lo que quieres, ahora tu misión es prepararte para sufrir y superar el período de adaptación.

¿Cómo hacerlo?

Es diferente para cada persona, pero algunos consejos que puedo darte son:

  • Ve videos en YouTube acerca del tema.
  • Escucha podcasts de expertos.
  • Lee libros relacionados si es que lees.
  • Y lo más importante de todo: busca a alguien que hace lo que tú quieres hacer y pégate como una sanguijuela.

Sentirás dolor, pasarás vergüenzas, el tiempo se hará eterno y querrás abandonar, pero asimismo, una vez superada la tormenta, te reirás de todo esto así como te ríes de cómo le mentías a tu mamá para no ducharte cuando eras pequeño (aunque algunas personas que viajan en metro no se reirán porque todavía lo hacen… o al menos eso parece).

Un hábito al año te convertirá en la persona que quieres ser.

¿Qué sería de tu vida si en los próximos tres años pudieras adquirir esos tres hábitos que cada diciembre escribes en tu lista de metas de Año Nuevo?


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