04/11/2019: Primer día en mi nuevo puesto dentro de la empresa. ¡Que emoción!

15/11/2019: Me está costando llevarme bien con mi nuevo compañero, pero estoy seguro de que mejorará con el tiempo.

25/11/2019: Ok, esto no va bien… Pero siempre hay un lado positivo, trataré de concentrarme en eso. Sí se puede.

05/12/2019: Listo. No aguanto. A partir de mañana empiezo a buscar un nuevo trabajo.

Solo un mes soporté a la persona más tóxica que he conocido en mi vida.

30 días. No pude más.

Diero (a quien he cambiado de nombre para proteger su identidad) era demasiado. Ya no lo soportaba.

No solo hablaba a espaldas del resto de los empleados, criticaba al jefe, juzgaba la vida personal de los clientes y tenía a todo el mundo de enemigo, sino que además de todo esto,

Tenía una insaciable necesidad de contagiar su mal humor.

Se pasaba el día aburriéndome con sus mal intencionadas historias donde todos trataban de hundirle mientras él era el héroe que nunca se equivocaba.

Le incomodaba el silencio, así que cada cierto tiempo hacía un comentario vacío solo para tener algo que decir.

Si no le prestaba atención, lo señalaba diciendo «ah, vale, ahora yo hablo solo…». Era imposible estar tranquilo a su lado porque aunque quisiera ignorarlo, él lo evitaba haciéndome molestar.

¿Te suena este personaje?

Ese cabeza dura que impone su opinión en lugar de sugerirla y pelea por tener la razón en cada discusión es más común de lo que parece.

En este artículo te contaré la historia del que casi me vuelve loco y luego mencionaré las tres duras realidades que necesitas conocer para lidiar personas tóxicas, recomendaciones creativas para apoyarte en el proceso y un recurso gratuito de alejandroluis.com que puedes utilizar como impulso para conseguirlo.

Empecemos por el principio.

El tóxico Diero

Desde el primer día en que empecé a trabajar con él me di cuenta de que las cosas no iban a ser fáciles. Diero es una de esas personas que abusa del poco poder que tiene y pierde los nervios cuando se siente presionada.

Además, tenía dos personalidades: una enfrente del jefe, la junta directiva y los clientes, donde todo eran sonrisas y felicidad, y otra para sus compañeros de trabajo, con la que se convertía en alguien completamente insoportable dando a entender que él era «el que mandaba» cuando el jefe se iba a casa.

(Nada más alejado de la realidad, por cierto. Diero era un simple recepcionista y al igual que yo, estaba en la parte más baja de la cadena de mando de la empresa).

Este tipo de personas con necesidad de poder son desagradables porque utilizan su carácter cómo arma para apabullar a los demás, pero al mismo tiempo, suelen ser inofensivas.

Este caso no fue la excepción ya que por más que me regañara, criticara e hiciera sentir inferior, sus maltratos nunca se convirtieron en quejas en las oficinas ni amenazas reales de ningún tipo.

¿Y por qué me dejé montar la pata[1]Influenciar/dominar por alguien así? Te estarás preguntando.

Lo lógico hubiera sido plantarle cara y no caer en su juego. Simple y efectivo.

¿El problema? Yo era de los que se deja montar la pata.

Una persona que se «deja montar la pata» se caracteriza por tragarse sus opiniones para evitar conflictos.

Son los que hablan de discusiones del pasado y terminan con la frase «y estuve a punto de decirle _____, pero al final no lo hice porque…»

En mi caso con Diero, yo lo dejaba regañarme y decir todas las idioteces que decía solo porque prefería eso que plantarle cara y arriesgarme a tener un enfrentamiento. Esta es una parte de mi personalidad que me ha traído más problemas de los que me gustaría y de la que no estoy orgulloso[2]Ha pasado más de un año desde que acepté este problema y empecé a trabajar en él. El progreso ha sido satisfactorio..

Mi punto más bajo fueron los meses posteriores a diciembre de 2019.

El tormento

Finalmente logré salir de mi situación con Diero negociando un cambio de turno con un compañero.

Él quería mi horario y yo no quería ver más a Diero, así que le propuse el cambio, luego se lo propuse al jefe, y a la semana siguiente ya me había librado de la mayor de mis preocupaciones del momento.

Adiós, Diero.

El problema era que por más tiempo que pasara, no podía superar los recuerdos de los 30 días que viví con mi tóxico acompañante. Todas esas situaciones, las faltas de respeto, la ira que había llegado a sentir…

La irritación seguía en mi cabeza y constantemente recordaba a esos momentos donde me tragué las cosas que debí decirle.

Me sentía indignado conmigo mismo. ¿Cómo había permitido que ese tipo me tratara así? ¿Cómo era posible que no hubiera hecho nada para defender mi orgullo?

Este tormento me acompañó por mucho tiempo.

El peor daño no fue el que me hizo Diero, sino el que me hice yo mismo machacándome cada vez que lo recordaba.

Cuando lo hacía, permitía que su recuerdo me hiciera hervir la sangre. Cada vez que me imaginaba su cara mientras hacía un comentario de mal gusto revivía la mismas sensaciones que experimenté mientras trabajaba con él.

Superarlo ha sido una de las cosas más difíciles que he hecho (y sigo haciendo), pero del mismo modo, la lección que aprendí fue iluminadora: Diero no era malo. Su maltrato no era más que el reflejo de su desdicha.

La gente normalmente no es mala, sino ignorante de tus sentimientos y de SUS sentimientos

Garyvee es un exitoso empresario que, entre otras cosas, percibe detalles de la conducta humana que la mayoría pasa por alto.

Una de sus grandes lecciones es que no tiene sentido ofenderse por los haters de las redes sociales porque no son más que personas que están sufriendo en su interior («they’re just hurting inside!»).

Los humanos tendemos a exteriorizar lo que sentimos. Hay quienes impregnan una habitación de felicidad así como hay quienes la impregnan con su desdicha.

Más que eso, mientras las personas felices perciben un mundo amigable, las personas amargadas suelen sentirse amenazadas.

Fantasean con una sociedad donde todos están contra ellos.

Donde las vecinas quieren robarles el marido.

Sus familias les ocultan cosas.

Sus compañeros de trabajo tienen un eterno complot por verlos caer… Como era el caso de Diero.

Entre otros escenarios que solo tienen sentido en la tóxica y trastornada mente de la persona en cuestión, a quien ni siquiera se le pasa por la cabeza la idea de que sus teorías de conspiración podrían ser falsas.

Vivir amargado es complicado. Cuando te sientes amenazado por todo lo que te rodea (como ha sido mi caso en diferentes épocas de mi vida), solo hay una opción lógica para ti: defenderte.

Esta es la primera verdad que necesitas conocer para liberarte de este tipo de relaciones: las personas tóxicas solo quieren defenderse del mundo que las rodea.

Lo que nos lleva al siguiente punto de este artículo.

Cómo reconocer a una persona tóxica

Una vez entiendes que la gente tóxica solo quiere defenderse, lidiar con ellos es mucho más fácil.

El primer paso es reconocer qué es lo que los hace sentir inseguros y para ello solo necesitas hacer una cosa: ver la situación con los ojos de un tercero.

Cuando eres tú quien está dentro de la tormenta recibiendo malos tratos e incluso insultos, es común perder la cabeza y desperdiciar toda nuestra energía pensando en cosas que deberíamos haber dicho, ideando formas de tomar venganza o más común que todo lo anterior, imaginándonos a nosotros mismos en escenarios perfectos donde nos hacemos respetar y ponemos a la otra persona en su lugar. Todo esto lo sé por experiencia.

Pero a pesar de que estos ejercicios de imaginación son bastante satisfactorios y de alguna forma nos ayudan a sobrellevar el dolor, son totalmente improductivos y por lo general tienen el mismo efecto que un ibuprofeno ante una herida de bala: es más lo que prometen que lo que realmente ayudan.

Por este motivo tu misión es seguir utilizando tu imaginación pero tomando un enfoque diferente: esforzándote por ver la situación objetivamente, dejando de lado todos tus pensamientos y emociones, e imaginando que lo que te está sucediendo a ti le sucede a alguien más—a un completo desconocido.

¿Qué observas de nuevo en la persona tóxica?

Si eres lo suficientemente honesta/o al hacer este ejercicio, seguramente empezarás pensando con mucha molestia que dicha persona tóxica solo está amargada por una situación personal y se está descargando con los demás. Este es un buen comienzo que aplica en la mayoría de los casos.

Si ahondas en esa idea, posiblemente empieces a sentir una ligera sensación de lástima en lugar de tanta ira.

Más adelante en el ejercicio, con tiempo y práctica, podrás ponerte en los zapatos del agresor e imaginar cómo es su vida siendo una persona a la que muchos desprecian. (¿Quién querría estar cerca de alguien que reparte odio a diestra y siniestra?).

Luego de la lástima, comenzará a llegar la empatía. Y así sucesivamente descubrirás nuevas emociones y sentimientos que esta persona también te genera pero que no habías podido reconocer por toda la frustración que tenía tus ojos vendados.

Aclaratoria: es difícil que con este único ejercicio te conviertas en la Madre Teresa de Calcuta y empieces a repartir amor a todos los que te odiaron. Ese no es el objetivo al menos en principio.

Lo que tú quieres conseguir es aliviar tu dolor entendiendo el suyo, y cuando empieces a aflojar la dura capa de ira y desprecio en la que está envuelta tu situación, empezarás el proceso de sanación que todos necesitamos atravesar luego de sufrir a manos de alguien que daña a otros por del dolor que lleva dentro.

Las técnicas de la gente tóxica

Una vez eres capaz de ver la situación con los ojos de un tercero te será mucho más fácil evaluarla de forma objetiva. Como un rompecabezas que puedes y debes resolver.

Tu próxima misión es observar con mente fría su comportamiento y detectar todos esos patrones que repiten una y otra vez de forma predecible.

Todas las formas de actuar que utilizan como «técnicas» para generar tensión, provocar conflicto, llamar la atención, buscar aprobación, infundir respeto o cualquiera que sea su objetivo.

Algunas de las más comunes son:

Podría darme vida escribiendo muchas otras de sus estrategias habituales, pero estoy seguro de que con estas ya puedes identificar a una o más personas tóxicas con las que normalmente interactúas.

De hecho, si eres brutalmente sincero contigo mismo/a[3]Algo que recomiendo encarecidamente., te darás cuenta de tú también utilizas una o varias de dichas estrategias de vez en cuando. Todos las utilizamos y la idea es identificarlas y trabajar en ellas.

Igualmente, si te fijas bien en la lista, te darás cuenta de que todas estas estrategias tienen como finalidad evitar algún tipo de «consecuencia» creada por la imaginación de la persona tóxica, o en otras palabras: evadir un miedo.

Segunda verdad que necesitas conocer: las personas tóxicas se defienden porque tienen miedo.

La lucha por siempre tener la razón nace del miedo a equivocarse y ser juzgado por ello.

Destacar las virtudes propias es una desesperada técnica para convencer a otros de nuestro valor, algo necesario si creemos que nuestra relación amorosa o puesto de trabajo podría estar en peligro.

Diero solía hablar a espaldas de otros empleados buscando confianza: si tú y yo hablamos mal de alguien, creamos complicidad, un arma necesaria en su paranoica realidad donde todos querían verlo fuera. Necesitaba hacer equipo para sentirse más seguro.

Estos son mecanismos de defensa con los que todos contamos, pero hay quienes se identifican tanto con ellos que terminan construyendo su personalidad al rededor de esta molesta e innecesaria auto-defensa.

Entiéndelo y podrás actuar en consecuencia. Ignóralo y la toxicidad te perseguirá por siempre hasta convertirte en uno de los suyos.

Qué hacer una vez reconoces el miedo

Reconocer esta condición en alguien más es el paso más importante. Una vez conseguido, puedes comenzar a sanar.

Cuando descubres que quienes te hacen daño no lo hacen con mala intención (sino por sus propios problemas personales), la irritación que te generan comienza a convertirse en compasión.

Si logras entender esta realidad, la recomendación por excelencia es simple: aléjate.

Muchos caemos en el error de intentar reparar a las personas tóxicas, pero esto lleva tanto trabajo y consume tanta energía que simplemente no vale la pena.

Además, muchos viven en una realidad tan distorsionada que ni siquiera quieren cambiar, así que en lugar de tomártelo personal, aléjate y permite que tu ejemplo de cómo vivir una vida menos tóxica sea tu forma de aconsejarles.

¿Y qué pasa si no puedes alejarte?

A veces la persona tóxica es nuestro padre o un único compañero de trabajo que por sí solo no es razón suficiente para renunciar. ¿Qué hacer en esos casos?

Cómo la mayoría de los buenos consejos, es diferente para cada persona, pero algo que podría funcionar en cualquier caso es la práctica de la compasión.

Reconoce que esa persona no tiene malas intenciones y trata de no enfocarte en qué hacen sino en por qué lo hacen.

De esta forma podrás ayudarles a sentirse más seguros y gradualmente ser menos tóxicos—al menos en tu presencia.

Si aprendes a no juzgarlos, a no presionarlos cuando cometen errores, a escuchar sus mentiras sin aceptar ni negar lo que dicen (importante), y en resumen, a no contribuir con su toxicidad, tendrás una relación más llevadera.

Quién sabe, quizás algún día consigas que esa persona entienda el daño que le está haciendo su propio comportamiento.

Aclaratoria: debo mencionar que he aplicado esto último y los resultados no han sido 100% satisfactorios.

A mí también me queda mucho por aprender acerca de la gente tóxica y aunque he visto grandes mejoras, todavía no soy experto en cómo manejarlos.

Lo que sí es seguro es que aplicando estos conceptos he aprendido a rodearme de gente más positiva.

Además, de alguna forma siento que repelo la toxicidad. Desde hace meses he notado como los tóxicos que aún siguen en mi vida me tratan con más respeto y tranquilidad o incluso me evitan.

Supongo que como no tienen necesidad de preocuparse por mí, simplemente no me molestan, pero esta es solo una suposición y no una afirmación comprobable.

(Nota de edición—cuatro meses después de publicar este artículo—: algunos meses después de escribir este artículo he notado que cada vez es menos la toxicidad que me persigue. El tiempo me ha dado experiencia y capacidad de enfrentar las conversaciones incómodas con más confianza y esto ha producido importantes avances en mi lucha por liberarme de las personas tóxicas que me rodean.

Dicho esto, puedo confirmar que la estrategia de comprender en lugar de presionar es bastante efectiva y recomendable. Aunque no fue fácil seguirla cuando todavía estaba lleno de rencor, más adelante he podido utilizarla con mayor destreza y aplicarla a varias personas que dejan su toxicidad de lado cuando están conmigo).

Compasión. Esa es la clave

Sin duda este fue mi caso con Diero: la compasión fue la cura que me ayudó a sanar las heridas psicológicas que sufrí mientras trabajé con él.

Viendo todo en retrospectiva, me doy cuenta de que Diero solo quería tenerme cerca y de alguna forma quería enseñarme lo que sabía del trabajo.

Claro, sus consejos estaban basados en la suposición de que para mantenerse en esta empresa hay que cuidarse las espaldas y meter cizaña, idea completamente equivocada, pero en el fondo, me doy cuenta de que no era tan malo como parecía.

Esa era su forma de tratar a los demás y es lo mismo que la pasa a tu suegra malintencionada, a tu novio manipulador y a tu compañero mentiroso. Su objetivo final no es hacer daño, el problema es que no saben comportarse de otra manera.

Tercera verdad que necesitas conocer: el truco es responder con compasión aunque al principio sea lo más difícil del mundo.

Una famosa frase atribuida a Buda dice que «aferrarse a la ira es como beber veneno y esperar que la otra persona muera». Esto es justo lo que sucede si te mantienes lleno de rencor en contra de la persona que te lastimó: el peor de los daños te lo harás a ti misme[4]Lenguaje inclusivo.

No olvides que tienen miedo, y cómo tu también lo tienes (porque todos lo tenemos por uno u otro motivo), ser comprensivo/a es lo mejor que puedes hacer por tu salud mental.

Recomendaciones creativas para liberarte de relaciones tóxicas

Las persona tóxicas representa uno de los mayores desafíos a los que puedes enfrentarte desde un punto de vista psicológico. Es por eso que para superarlas, lo más sabio es utilizar la más grande de tus herramientas psicológicas: tu creatividad.

A continuación te daré tres de las recomendaciones que más me ayudaron cuando lidié con Diero: una fuente de información (libro), una práctica que puedes hacer solo/a y una actividad donde recibirás ayuda de alguien más.

Empecemos por la información.

Conversaciones cruciales

Este es un libro que leí poco después de enfrentarme a Diero, pero qué diferencia hubiera hecho si lo hubiera leído antes…

Uno de los principales problemas que tenemos con la gente tóxica es que no sabemos cómo acercarnos a ellos y explicarles con educación que nos están haciendo la vida imposible.

Muy pocos saben comportarse en estas situaciones porque nadie nos lo enseña en el colegio, y a menos que nuestros padres tengan por costumbre enfrentar con valentía e inteligencia los escenarios incómodas, la mayoría solemos evitarlos y dar por sentado que la única forma de superarlos es escapando de ellos.

Pero esto está lejos de la realidad. De hecho, enfrentar las situaciones difíciles es la única forma de superarlas realmente[5]«Decisiones difíciles, vida fácil. Decisiones fáciles, vida difícil»., y Conversaciones Cruciales es un corto libro con una gran cantidad de herramientas para manejar esas discusiones donde las emociones están a flote y un error podría traer importantes consecuencias.

Échale un vistazo en Amazon, descarga una prueba gratuita y si te gusta, lo compras. A mi me pareció muy útil y mientras escribo este artículo estoy planteándome la posibilidad de releerlo pronto para refrescar lo que aprendí.

Nota de recomendaciones: te recuerdo que si eres «alérgico» a los libros siempre tienes la opción de escucharlos en audiolibro o buscar al menos un resumen en YouTube. No te pierdas de la buena información solo porque no tienes el hábito de leer.

Escribe en un diario

Si ya has leído otros posts de alejandroluis.com te habrás dado cuenta de que está recomendación está en todos lados. Hay motivos para que sea así.

Para quienes no lo saben, hay magia en la escritura. Escribir tus pensamientos en papel es como hablar contigo mismo de forma ordenada, creativa y miles de veces más efectiva que dejando tus ideas volar en tu mente, donde lo normal es pasar horas reviviendo el mismo incidente sin llegar a ninguna solución en concreto.

Cuando se trata de personas tóxicas necesitamos drenar muchas emociones antes de poder ser medianamente objetivos con respecto al problema que enfrentamos.

Si no lo hacemos, dichas emociones se mantienen presentes en nuestra mente por más tiempo del que deberían y nos encierran en un ciclo de negatividad y frustración del que es terriblemente difícil salir.

La escritura es una herramienta perfecta para ese «drenaje» que debemos llevar a cabo, y si sumado a eso invertimos algo de tiempo en ingeniar nuevas soluciones, el proceso de observación en tercera persona del que hablé antes en este artículo se vuelve notablemente más accesible y rápido en comparación con cualquier intento que hagamos fuera de la hoja de papel.

Empieza hoy a practicar este método. En unos meses te lo agradecerás.

Ve a terapia

En décadas anteriores la terapia era repudiada y considerada como algo que solo servía para ayudar a los locos, a los enfermos mentales. Las cosas han cambiado mucho en los últimos años.

En la actualidad, la terapia es una de esas cosas que todos sabemos que debemos hacer pero que siempre dejamos para después. Es extraña para muchos, consume tiempo y dinero y en algunos casos no estamos muy seguro de qué tanto pueda ayudarnos.

Este corto texto es para decirte que sí te va a ayudar. Y mucho.

Todos hemos tenido la experiencia de contarle nuestros problemas a un amigo y sentirnos mucho mejor después de hacerlo. Ahora imagina cómo te sentirías si en lugar de un amigo tuvieras a un experto en escuchar problemas.

Alguien que lo ha hecho diariamente por años y cuyos consejos están respaldados por una ciencia que tiene décadas estudiando y resolviendo problemas como los tuyos.

Mucho mejor que el «yo te entiendo» de tu bien intencionado amigo, eso seguro.

Un espacio donde hablar de las relaciones tóxicas que atormentan tu vida puede ser invaluable. Si sumado a esto tenemos en cuenta que un buen terapeuta te dará innumerables técnicas para manejar la situación, no cabe duda que la psicoterapia es uno de los mejores lugares a los que puedes acudir cuando no sabes cómo atacar este incómodo problema.

Si tienes el dinero y la oportunidad de hacerlo, no la desperdicies. Al igual que con la escritura, en un futuro te lo agradecerás.

Nota: no utilices a tu pareja como terapeuta. Puedes hablarle de tus problemas, pero si esto se vuelve más repetitivo de lo que debería, tu relación terminará por oxidarse con el paso del tiempo.

Más allá de estas recomendaciones

Ten en mente que para liberarte por completo de estas relaciones deberás hacer mucho más que leer un libro, escribir por unos meses en tu diario y asistir a un par de sesiones de terapia.

Estas recomendaciones pueden ayudarte a salir de esa situación principal que te está haciendo perder los nervios actualmente, pero como todo lo bueno en la vida, superar las relaciones tóxicas es un proceso gradual y los mayores resultados se ven en el largo plazo.

El solo hecho de que ahora te enfrentes a una relación desafiante es una señal inequívoca de que en tu carácter hay una debilidad en la que necesitas trabajar. Si no fuera así, dicha relación existiría pero no te molestaría en lo más mínimo.

En mi caso era la constante necesidad de evitar problemas y quedar bien con todo el mundo. Hoy en día sigo sufriendo por ello, pero haberlo descubierto y observado en tercera persona me ha permitido tomar las acciones necesarias. Estoy seguro de que con el tiempo superaré por completo esta tendencia.

En tu caso puede ser baja autoestima, algún trauma de la infancia, falta de confianza en ti misme[6]Lenguaje inclusivo, poca auto consciencia o cualquier otra cosa. Sin importar lo que sea, debes descubrir dónde está la traba que te impide cambiar tu situación y fortalecerte de la forma que sea necesaria para salir adelante. Solo así podrás superar el problema.

Consume mucha información. Dedícale tiempo a tus preocupaciones. Adquiere nuevos hábitos. Pide ayuda. Desarróllate en todas las áreas de tu vida.

Sé creativo/a.

Esta es la mejor manera de resolver el conflicto que hay en tu mente y con mucha suerte, ayudar a una persona tóxica a descubrir que su comportamiento le hace daño a todo el mundo incluyéndolo a él o ella.

Recursos de alejandroluis.com para iniciarte en el proceso de liberaración de relaciones tóxicas

Al igual que todos los otros problemas que nos persiguen en la actualidad, las relaciones tóxicas requieren grandes cantidades de creatividad para ser identificadas, observadas, analizadas y neutralizadas.

Al mismo tiempo, dar el primer paso suele ser intimidante y abrumador. ¿Cómo te enfrentarás a este problema que está tan profundamente arraigado en la personalidad de otra persona y que al mismo tiempo afecta tu salud mental?

El manifiesto de las almas creativas

Un manifiesto es un texto sugestivo, corto y emocionante que te anima a hacer algo. Si es bien recitado, funciona como una especie de hechizo que pone tu mente en modo «manos a la obra».

En alejandroluis.com utilizamos El manifiesto de las almas creativas como ese «embrujo» que te dices a ti mismo para entender que el camino hacia tu felicidad pasa por la vía de la creatividad.

Este recurso no hará el trabajo por ti ni te convertirá de la noche a la mañana en la clase de persona que repele la toxicidad sin esforzarse, pero si te ayudará a iniciarte en el proceso con la actitud correcta y sin miedo a cometer errores en el camino.

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Conclusiones

Las personas tóxicas abundan en el planeta. Nuestro trabajo es reconocer que (normalmente) sus intenciones no son malas y que todo el daño que nos hacen es producto de sus miedos e inseguridades.

Reconocer este miedo y entender que su toxicidad es un modo de defensa ante las amenazas que ellos mismos se inventan es clave a la hora de recuperar nuestra salud mental.

Una vez descubres que una persona agresiva, malhumorada y mentirosa no es más que alguien asustado que busca protegerse, es mucho más fácil cambiar nuestra forma de ver la situación y actuar de acuerdo a lo que nos conviene en lugar de lo que nuestras emociones nos piden a gritos que hagamos.

Si consigues ver este miedo por lo que es, no tardará en llegar la compasión: la cura que te permitirá sanar las heridas que la otra persona causó y que tú profundizaste reviviendo los momentos que te hicieron enfadar e imaginando escenarios donde «derrotabas» a tu agresor o agresora.

Solo utilizando la compasión podrás pasar realmente la página y una vez lo hayas hecho, el resto del trabajo será mucho más sencillo.

Algunas recomendaciones para superar el daño causado por las relaciones tóxicas y prepararte para enfrentarlas cuando vuelvan a surgir son:

  1. Leer libros relacionados como Conversaciones Cruciales.
  2. Escribir tus pensamientos en papel utilizando un diario.
  3. Asistir a psicoterapia con un profesional capacitado.

Asimismo, si quieres empezar el proceso con el pie derecho, tienes a tu disposición El manifiesto de las almas creativas, que te ayudará a poner tu mente en el lugar adecuado de cara al importante y satisfactorio desafío al que estás a punto de enfrentarte.

Superar los daños causados por la toxicidad ajena (y propia también) suele ser complicado y requiere de mucha creatividad. No olvides nunca que todos tenemos algún tipo de miedo que nos hace actuar de forma egoísta y que en lugar de juzgar a una persona tóxica, nuestro trabajo es entenderla, empatizar con ella y de ser posible, alejarnos.

Tú y yo hemos sido tóxicos en más de una ocasión, así que no critiquemos y hagamos de este mundo un lugar mejor.

Recuerda: la gente normalmente no es mala, sino ignorante de tus sentimientos y de SUS sentimientos.

Notas

Notas
1 Influenciar/dominar
2 Ha pasado más de un año desde que acepté este problema y empecé a trabajar en él. El progreso ha sido satisfactorio.
3 Algo que recomiendo encarecidamente.
4, 6 Lenguaje inclusivo
5 «Decisiones difíciles, vida fácil. Decisiones fáciles, vida difícil».

8 respuestas

  1. Hello!! Como siempre: fue todo un gusto leerte. Creo que de alguna manera he decidido que leerte es parte de lo que hago para mi crecimiento personal, es que ya lo sé, sé que entrar aquí me hará reflexionar y aprender. Siempre me ha gustado hacerte saber qué pensaba mientras te leía, hoy pensé: «EN ALGÚN MOMENTO FUI COMO DIERO, YO TAMBIÉN HABRÍA INTENTADO DESESPERADAMENTE ALEJARME DE MÍ.» Y afirmo que entro a este espacio porque he decidido ser menos como Diero y excavar hasta encontrar la mejor versión de mí, y entiendo que tú me ayudas con tus textos a cumplir esa misión. Gracias por tomarte esto tan en serio y tomarnos tan en cuenta. Lo que haces es fantástico.

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