Qué hago para dormir mejor

Qué hago para dormir mejor

«Mi problema no es dormirme. Mi problema es despertarme»

La mayoría de las personas con problemas de sueño comparten una característica principal: les cuesta dormirse en las noches.

Pasan el día con un sueño tremendo pero cuando llega la hora de dormir, no lo consiguen de ninguna manera.

Debe ser terrible, pero mi caso es justo el contrario: conciliar el sueño se me hace tan fácil que quiero pasar todo el día durmiendo.

Esto puede parecer envidiable para quienes sufren de insomnio, pero como todo, la clave está en el balance. Puedo asegurar desde mi experiencia que este «súper poder» no es tan bueno como parece.

La facilidad para dormir sumada a mi amor por el descanso (dormir es una de mis actividades favoritas) hacen una combinación peligrosa. Como adolescente no tenía problemas porque mi vida se basaba en ir al colegio y jugar FIFA, pero más adelante, cuando entré en la universidad, los problemas de sueño se convirtieron en un infierno para mí.

Pasé años sufriendo por mis insaciables ganas de dormir hasta que hace aproximadamente un año (mediados del 2020) me encontré con este video titulado «estos expertos del sueño explican cómo dormir mejor».

Traducción parafraseada.

En esa época sabía que tenía problemas de descanso pero me había negado a investigar acerca del tema porque me daba ladilla (pereza), pero ya que este era un video de Tom Bilyeu y el potencial de mejora era tan grande (sabía que si conseguía mejorar mi sueño sería notablemente más feliz), me obligué a verlo con la esperanza de conseguir algún tip que pudiera servirme.

Finalmente lo vi y, como puedes imaginar, me encantó. Lo amé tanto que terminé entrando en un espiral de videos relacionados y experimentando conmigo mismo todos los consejos, teorías y mitos que allí se explicaban.

En este post haré un corto resumen de lo que aprendí basándome en 3 puntos fundamentales: el tiempo de sueño, la experimentación personal y la constancia.

1. Tiempo de sueño

Primero lo primero: no es necesario dormir ocho horas diarias.

Según parece, esta indicación nació en un estudio muy antiguo en una época donde el mundo del sueño no era tan estudiado como lo es ahora.

Bueno o malo, era el único dato que se tenía y por años fue recomendado por todos los doctores del mundo, así que aunque hoy en día sabemos que no es una recomendación acertada, tiene tanto tiempo rodando que es difícil de detener.

¿Y cuánto hay que dormir?

No se trata de horas, se trata de ciclos.

Nuestro sueño se divide en ciclos de aproximadamente 90 minutos (1h y media) y hay quienes necesitan cuatro, cinco o más ciclos.

Las personas que duermen poco suelen necesitar unos cuatro ciclos (seis horas de sueño), las personas «promedio» suelen necesitar cinco ciclos (siete horas y media) y los dormilones, como yo, solemos necesitar unos seis (nueve horas o más).

(Disclaimer: con solo escribir esto me da miedo pensar en toda la gente que estará pensando en lo vagas que son estas afirmaciones. Para que conste, no he hecho estudios que respalden esta información más allá de mi experiencia y conversaciones con familia, amigos y conocidos con problemas de sueño).

Dicho esto, te toca descubrir qué tanto sueño necesitas para sentir que descansaste y la mejor manera de hacerlo es experimentando—de lo que hablaremos más adelante.

Por ahora hay dos puntos importantes:

Primero: además del tiempo de sueño es recomendable que sepas si eres una persona mañanera, nocturna o si eres más funcional a mitad del día. A esto se le llama «cronotipo» o «ciclo circadiano» y la mayoría sabemos más o menos cuál es el nuestro. Esta información nos sirve para saber a qué hora es más conveniente irnos a la cama y despertar.

Segundo: la mayoría de los jóvenes (antes de los 30 años) tendemos a ser personas nocturnas y a necesitar más horas de sueño para sentir que descansamos bien.

Cuando empecé mi experimento dormía siete horas y media porque eso era lo que se recomendaba según mi cronotipo, pero más adelante escuché a un par de personas inteligentes (entre ellas Arnold Suarseneguer) decir que cuando eran jóvenes dormían entre nueve y diez horas diarias y con el tiempo fueron durmiendo menos hasta llegar a las cinco o seis que duermen actualmente.

Escuchar esto fue una bendición para mí porque a pesar de no estar del todo mal con mis siete horas y media, tendía a estar cansado y dormir más de la cuenta los fines de semana.

Mi nueva dosis es la siguiente: un día duermo ocho horas y al siguiente duermo diez. Intercalo.

Puede sonar exagerado e imposible para quienes tienen agendas ocupadas, pero ha sido el mejor cambio que he hecho en muchos años—posiblemente en toda mi vida.

Con ese cronograma de sueño me aseguro de no despertarme a mitad de un ciclo de sueño que aún no ha terminado (lo que hace que nos despertemos sintiendo que no dormimos nada) y de no sufrir los ataques de cansancio que me perseguían a lo largo del día.

Santo remedio, como decimos en Cuvenezuela.

2. Experimentación

La madre del progreso. La base de la ciencia.

La experimentación está en todos lados y tiene motivos para hacerlo.

Deberás experimentar con muchas variables para conseguir tu «receta» para dormir mejor, pero para comenzar, te diré tres puntos principales:

  1. Determina cuántas horas de sueño necesitas (aproximadamente) para sentir que tuviste una excelente noche de descanso.
  2. Diseña una rutina para antes de dormir (dejar el teléfono, leer, meditar…) y una para despertar y empezar el día con energía (ejercicio, desayuno, ducha…). Necesitarás algo de tiempo para adaptarte a estas rutinas, así que empieza con poco y ve construyendo sobre eso. Exigirte demasiado en un principio solo hará que abandones antes de ver resultados.
  3. Prueba diferentes horas de despertar. Esto está relacionado con el ciclo circadiano (cronotipo) y aunque en internet parezca que todos los mañaneros se despiertan a las 5:00 am. y todos los nocturnos se despiertan a las 8:00 am., te sorprendería lo variables que son los horarios ideales de cada quien dependiendo de su personalidad, costumbres y obligaciones.

Nota: experimentar es importante, pero tus experimentos no servirán de nada si no eres constante.

3. Constancia

Ningún esfuerzo que hagas por mejorar tu descanso dará resultados notables después de un par de noches. El cambio que quieres necesitará semanas para hacerse notorio y meses para establecerse como parte de tu rutina diaria.

¿La buena noticia? Valdrá tanto la pena que ni siquiera recordarás cómo era tu vida antes de hacerlo. Yo, por ejemplo, no puedo imaginarme volviendo al tipo de descanso que tenía antes.

Lo que falta por decir

Esta es una versión ultra reducida de la información (diseñada para el formato corto de este blog), pero este es un tema que amerita mucha más discusión.

Si sufres por tu descanso, te animo a probar lo dicho en este artículo y conseguir tu propia fórmula para mejorarlo progresivamente.

Si quieres más información, yo estoy dispuesto a escribir una guía de pago ($5) para profundizar en el tema y explicar:

  • Todo mi recorrido y los errores que he cometido mientras intento mejorar mi sueño.
  • Mis rutinas y trucos.
  • Consejos para luchar contra los dos mayores enemigos del sueño: el teléfono y la tele.

Haz clic aquí si te gustaría que empiece a escribir esa guía lo más pronto posible.

Si no estás interesado/a por el momento, te animo nuevamente a que pruebes los principios explicados en este post.

Recuerda: tiempo, experimentación y constancia. Solo con eso verás resultados.

Un comentario en «Qué hago para dormir mejor»

  1. Excelente información! Desde hace ya casi un año, decidí comenzar un estío de vida más saludable y activo, y si bien es cierto, el ejercicio y la alimentación lo son casi todo, pero más certero aún, es la importancia del buen descanso, para así poder rendir durante el día y sobretodo sentirnos bien y enérgicos. Gracias por compartir tu conocimiento y experiencias con nosotros!

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