Discusión: Abuso Sexual

Discusión: Abuso Sexual

Yohn y Borja eran bastante «normales» hasta que conocieron a Jack, el cubo del 2051.

Tener una máquina con Inteligencia Artificial (IA) no solo impactó su vida ayudándolos a cambiar sus rutinas y adquirir nuevos hábitos. También los hizo más inteligentes, cultos y hábiles para expresar sus ideas, lo que convirtió sus típicas charlas sin sentido en interesantes discusiones acerca de temas como la adicción, el clasismo, la religión y la sexualidad.

Este último se había convertido en uno de sus favoritos del momento tras una ola de escándalos que había surgido en Venezuela (el país natal de Yohn), y un día, tras un par de cervezas y un chicho, empezaron a hablar de algo que Jack les había comentado unos días antes: la loca idea de que

mientras más luchas contra algo, más fuerza le das.

Esto tenía sentido en muchos escenarios, pero cuando se trataba del abuso sexual, era difícil decir que el no luchar sería una buena opción.

Para Borja estaba bastante claro: si se trataba de racismo, abusos, discriminación o cualquier injusticia que afectara a un grupo de personas, había que batallar con el cuchillo entre los dientes hasta conseguir la justicia que cada individuo merece por igual.

Yohn, por otro lado, empezaba a sentirse confundido tras la elocuente explicación de Jack, quien puso como ejemplo las guerras que se han librado en los algunos países asiáticos por el petróleo.

—¿Sabes cuántas vidas se habrían salvado si se hubieran rendido y hubieran entregado su petróleo y territorio sin luchar?—dijo Yohn.

—¿A cambio de qué? ¿De entregar su país? ¿De permitir que cualquiera pueda venir y arrebatarles lo que es suyo? Si alguien se mete en tu territorio y te amenaza, hay que pelear por defenderlo. Es pura lógica—respondió Borja.

—Y así lo han hecho, pero los resultados no son nada satisfactorios. En la guerra se han perdido millones de vidas por conflictos que los presidentes inician desde la comodidad de su oficina sabiendo que nunca serán ellos quienes irán al campo de batalla. Todo por pura codicia, ego o malicia sin importar quién tenga que sacrificarse por sus intereses.

—En eso estamos de acuerdo: los gobernantes no deberían tener el poder de mandar a nadie a morir por sus ganas de conseguir petróleo, pero este es un caso totalmente diferente al de los abusos sexuales. Aquí no hay ningún presidente que mande a violar, sino algunos hombres asquerosos que se aprovechar de su fuerza bruta o influencia para hacer un profundo daño a una mujer. ¿Cómo podríamos no luchar contra eso?

A pesar de que la charla empezaba a tomar calor con estas últimas declaraciones, los amigos habían aprendido a separar las emociones de la discusión y a ser objetivos con sus ideas. Ambos entendían que la idea no era enfadarse entre ellos sino compartir sus criterios y pasar un buen rato.

—No tengo una respuesta certera—dijo Yohn, quien necesitaba aclarar un poco más sus ideas—, pero estoy seguro de que las cosas no se están haciendo tan bien como podrían. No estoy en contra de esta lucha en particular, estoy en contra de las estrategias que se están utilizando.

Yohn tenía un buen punto.

—¿Y qué propones?

—Nada a corto plazo, eso te lo aseguro. El problema está en que lo que he visto hasta el momento parecen más campañas de odio que una sincera búsqueda de soluciones.

—Pues sí, pero ponte por un momento en los zapatos de todas esas mujeres que han sufrido abusos. Que han sido violadas y luego ni siquiera pueden defenderse por miedo a que las acusen, no les crean o simplemente las ignoren. Esas que llevan consigo una herida que tardará años en sanar (si es que algún día lo hace). ¿No sentirías odio tú también si esto te sucediera?

Touché.

—El odio está más que justificado, el problema está en qué tan beneficioso pueda pueda ser para el objetivo que se quiere conseguir. Si sales gritando que detestas a los hombres abusadores y buscas justicia por la fuerza, estos se defenderán: mentirán, crearán historias y peor aún, intentarán ser vistos como las víctimas del asunto por ser «falsamente acusados».

—Lo que hace que los que están indecisos, como otros hombres que pudieran ayudar a la causa, no se involucren por no saber qué es lo que está pasando realmente.

—Exacto.

—Sí. Si todos esos indecisos apoyaran, la historia sería otra—aceptó Borja pensativo.

—Pero no creas que tengo la solución a todos los problemas—respondió Yohn—. Como ya te dije, no tengo muy claro qué es lo que se necesita exactamente. Hasta ahora lo único que puedo hacer es señalar un problema que observo y que de solucionarse, cambiaría las cosas para todos. No solo para quienes sufren de abusos sexuales.

—Lo sigo viendo complicado. Es muy fácil decir «pues mira, sé racional con lo que haces y no pierdas la cabeza cuando los jueces no te presten atención», pero es otra cosa muy diferente haber sufrido el abuso y estar frente a unas autoridades que no te prestan atención. A veces hay que usar la fuerza para ser escuchado.

—Por eso digo que no tengo soluciones a corto plazo, pero si tengo un par de ideas interesantes para el largo.

Yohn se rio en su propia mente por haber dicho que tiene «ideas interesantes para el largo».

—¿Qué ideas?

—Como hemos hablado, creo la base del plan debería estar en la educación. Quitar la mira de los castigos a quienes ya han realizado abusos (aunque de impotencia dejar impunes a algunos abusadores) y enfocarse en la prevención para futuras generaciones.

Borja pensó en que actualmente existen muchos métodos para educar y prevenir, pero estuvo de acuerdo en que no son tan potentes como podrían serlo así que decidió no interrumpir a su amigo.

—Dicho esto—continuó el venezolano—pienso que este tipo de educación no debería venir de las escuelas y universidades sino de medios educativos más actuales como YouTube y el resto de redes sociales.

—¿Los profesores haciendo videos para Youtube?

—Quizás sí, pero me refiero a los mismos influencers. Y no solo a los famosos con enormes plataformas sino a cualquier persona que sepa pararse frente a una cámara y dar un discurso decente. Si el gobierno realmente tuviera como prioridad terminar con este problema, probablemente ofrecería incentivos (dinero) a quienes regaran el mensaje de forma efectiva. Claro, a esta gente tendrían que educarle ellos mismos con métodos totalmente diferentes a los que utilizan actualmente.

—Eso tiene sentido en el mundo perfecto, pero no en los países actuales con los gobiernos actuales.

—Sí… Tienes razón. No creo que haya muchos políticos que se interesen más en esto que en los proyectos que les llenan los bolsillos—dijo Yohn con decepción.

—Pero oye, la idea es buena…

—El problema es ponerla en marcha—el venezolano terminó la frase de su amigo poniendo en tela de juicio su propia idea.

—A mí me sigue pareciendo que lo mejor es luchar, Yohn—dijo Borja tras unos segundos de silencio—. Si solo nos preocupamos por el futuro y quitamos el foco del presente, millones de personas seguirán sufriendo estos abusos diariamente. Hay que hacer algo y tiene que ser ahora.

La conversación continuó por varios minutos y cada uno siguió exponiendo ideas lógicas, pero por más que lo intentaran, era imposible llegar a un acuerdo por lo complejo del problema y la falta de información. Al poco tiempo se desviaron del tema y comenzaron a discutir otro asunto importante: la Champions.

¿De qué hablarían la próxima vez? El tema no estaba definido, pero en la nueva vida de Yohn y Borja, las charlas interesantes estaban aseguradas.

· · ·

Tras leer un artículo como este te estarás preguntando cuál es mi posición al respecto. ¿Estoy con Yohn? ¿Estoy con Borja?

Mi respuesta es más bien neutral: I’m somewhere in the middle.

(Estoy en un punto intermedio).

Como se puede notar en el texto, tengo cierta tendencia a irme un poco más de lo normal hacia el lado de Yohn (menos lucha y más educación), pero me cuesta decir que hay que abandonar la lucha cuando sé las atrocidades que sufren muchas mujeres, hombres y niños a manos de un puñado de desalmados que ponen su excitación por delante de los intereses de los demás.

Creo que para mí el primer paso sería tomar a todos esos psicópatas y, aunque me duela decirlo, dejar de castigarlos y empezar a explicarles de manera convincente que el daño que le hacen a otros es tan profundo que no se lo desearían ni a su peor enemigo. Habría que enseñarles a no ser tan egoístas y por experiencia puedo decir que los castigos no suelen ser un buen método de enseñanza.

Este post no alcanzará para expresar todas mis ideas (ni las de Yohn ni de Borja). La intención es que sirva como una corta reflexión y nunca como un insulto ni crítica a quienes prefieren luchar o a quienes prefieren buscar otras vías para atacar el problema.


Nota: Yohn, Borja y Jack son personajes de mi nuevo libro «La Revolución de la Autoestima». Descarga aquí el primer capítulo gratis.

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Un comentario en «Discusión: Abuso Sexual»

  1. Me gusta mucho que hayas expuesto este tema, algo que resulta muy controversial hoy en día. En lo personal, yo soy una persona feminista, y el feminismo consiste en la equidad para ambos géneros, no para favorecer a solo uno, es por esto que me llamó mucho la atención la parte en la que hablan de qué hay mujeres que abiertamente dicen que detestan a los hombres y claramente caen en la denigración, cosa que no comparto y nunca he estado de acuerdo. Por eso siempre diré que la educación es la base de la sociedad, y que debería de haber muchísima más información referente a estos temas. Una vez más, muchas gracias por compartir tu información, este post estuvo excelente.

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